DESARROLLO PRODUCTIVO
AGRO
Desde el nacimiento de nuestro país, el agro ha sido un pilar fundamental de la economía y de la sociedad uruguaya. Este sector ha formado a nuestra cultura, nuestra economía y parte de nuestra estructura laboral con su impronta y peso en la cadena productiva nacional. Es así que en pleno siglo XXI este sector sigue siendo clave en la generación de empleo y recursos genuinos que hacen crecer nuestra economía, no solamente a nivel de la producción nacional, sino también siendo muy relevante en las exportaciones de nuestro país. El sector genera, de manera directa e indirecta, más de 240.000 puestos de trabajo.
Nuestra producción natural es uno de los diferenciales más claros con relación al resto del mundo. Nuestros productos de origen animal se destacan por su inocuidad, tanto por su forma de producción como entre otros, por ser libres de hormonas. La ganadería es parte importante de nuestra identidad desde el nacimiento mismo del Uruguay como nación, y ha sido un histórico motor de nuestra economía y exportaciones. En los últimos años, la producción de carne vacuna ha aumentado a una tasa del 3% anual, mostrando un gran dinamismo. El sector que tiene aproximadamente 50.000 productores de los cuáles, unos 32.000 son familiares. En nuestro país pastorean hoy aproximadamente 11,5 millones de cabezas de ganado y 6 millones de lanares[1].
La actividad forestal ha tenido un desarrollo productivo claro y sostenido desde la aprobación de la Ley Forestal (Ley 15.939) de 1987, la cual generó un marco legal y de incentivos económicos claros. Los mismos permitieron desarrollar al sector convirtiéndolo en un sector dinámico y pujante que ocupa aproximadamente 1 millón de hectáreas, exporta anualmente 3.000 millones de dólares, y representa, según estimaciones privadas, el 5% del PIB. Si bien su potencial de crecimiento aún es importante, es probable que en el corto plazo se convierta en el rubro que más ingresos brinde a nuestro país, superando a la ganadería.
Por su parte la producción del sector lácteo, luego de un período de gran crecimiento, se ha mantenido en los últimos años relativamente estable en los 2.200 millones de litros de leche[2] por año. Dicho aumento ha sido básicamente explicado por incrementos en productividad por vaca y por hectárea, que se ha combinado con una disminución de la extensión de hectáreas destinadas al sector. Este escenario sectorial se explica por la volatilidad de precios, el encarecimiento de producción en dólares, así como por una actividad industrial compleja, que en ocasiones ha presentado una alta conflictividad laboral.
La agricultura tuvo un ciclo al alza entre el 2020 y 2022 impulsado por condiciones climáticas y precios internacionales favorables que permitieron un buen desarrollo del sector, y que posibilitó afrontar el alto costo de insumos y la apreciación cambiaria. Este ciclo de bonanza se vio opacado por la gran sequía de 2023, la cual redujo el rendimiento de importantes producciones como la de soja, sorgo y maíz, llegando a rendimientos mínimos en algunos casos.
El cultivo del arroz comenzó a crecer en área a partir de 1930 y de destinarse básicamente al mercado interno rápidamente pasó a tener una vocación claramente exportadora. El área creció en forma sostenida hasta las 165.000 hectáreas promedio de los últimos años, habiendo alcanzado en el pasado las 200.000 hectáreas. Es una actividad económica central en las regiones donde se ubica (por razones topográficas y de abastecimiento de agua para riego), y con escasas alternativas de similar potencial dinamizador. En Uruguay se caracteriza por ser un sector productivo integrado con la industria y la investigación, siendo referente en estos aspectos. Ello le ha permitido estabilizar elevados rendimientos agrícolas, en el entorno de los 8.000 kg/ha, que lo ubican en un lugar de destaque a nivel regional y mundial. Asimismo, cabe destacar que su elevado estándar de calidad e inocuidad le permite acceder a los mejores precios a nivel internacional.
Por su lado, la granja uruguaya sigue siendo “una forma de vida” digna y redituable, cuya rentabilidad ha venido disminuyendo constantemente desde su período de auge producto del batllismo del siglo pasado. La granja asegura la soberanía alimentaria del país, en los años más duros alimentó a bajo costo a la población y lo seguirá haciendo. Es tomadora de precios y sufre las oscilaciones de un mercado impredecible, vendiendo al precio que determinan una oferta y una demanda extremadamente variables. Nuestra granja es un generador de un tejido social importante en la periferia de las ciudades, que abarca a más de 4 mil productores, principalmente en Montevideo, Canelones, Salto, Maldonado y otras, generando empleos de rápida inserción, con requerimientos de capacitación de rápida absorción. Tiene una fuerte capacidad de generar actividades agroindustriales paralelas, que sin embargo no han podido desarrollarse o mantenerse por problemas de escala y competitividad. Es un sector muy atomizado con debilidad para negociar aspectos concretos de interés para su sector.
El agro en estos tiempos presenta desafíos económicos y productivos importantes. Las fluctuaciones de precios internacionales, las condiciones climáticas de los últimos años y el deterioro de la competitividad internacional son algunos de estos desafíos. A ello hay que sumarle las barreras arancelarias y para-arancelarias que siguen existiendo para nuestros productos en algunos mercados clave, los que afectan a todo el sector en general, y a los pequeños productores en particular.
Se deben desarrollar políticas públicas claras que promuevan el crecimiento y modernización del sector, que le permita aprovechar todo su potencial. Esto incluye una real mejora de la infraestructura productiva y de transporte nacional y un fortalecimiento de las herramientas que se ofrecen a los medianos y pequeños productores a la hora de embarcarse en nuevos mercados, entre otras. Queremos un sector de agro que sea económicamente rentable, socialmente responsable, ambientalmente sostenible y que contribuya cada vez más al desarrollo integral del país ofreciendo oportunidades a la familia rural y que sea reconocido con orgullo por todos los uruguayos como uno de los principales motores de la economía nacional.
AGRO
| 1. MEJORAR LA COMPETITIVIDAD DEL SECTOR | |
| Reducción de costos de producción y tributación | |
| Mas inserción internacional | |
| Simplificación de trámites | |
| Fortalecer la política de seguros agrícolas integrales | |
| 2. SOSTENABILIDAD AMBIENTAL Y PRODUCCION | |
| Sostenibilidad ambiental como diferencial de producción | |
| Mejorar la coordinación entre organismos públicos | |
| Promover la preservación, conservación y regeneración del campo natural | |
| Certificación de procesos | |
| 3. PROMOVER UNA POLITICA DE AGUA | |
| Impulsar un Plan Nacional de Riego | |
| Preservar y mejorar la calidad de agua de nuestros cauces naturales | |
| Instrumentación de un Plan de Regulación de Cuencas Hídricas | |
| 4. INNOVACION, INVESTIGACION Y TRANSFERENCIA TECNOLOGICA | |
| Potenciación de la bioeconomía y monetización de servicios ecosistémicos | |
| Instrumentos públicos para el desarrollo del sector productivo | |
| Regulación más eficiente para innovar e investigar | |
| Intercambio productivo | |
| Producir con inteligencia | |
| 5. FORTALECER NUESTRO ESTATUS FITO-ZOOSANITARIO, ASEGURANDO INOCUDIAD DE NUESTROS PRODUCTOS | |
| Fortalecimiento de las campañas sanitarias | |
| Proteger nuestras fronteras como primera línea | |
| Inocuidad como premisa | |
| 6. INSTITUCIONALIDAD AGROPECUARIA | |
| 7. COMPROMISO CON EL PEQUEÑO Y MEDIANO PRODUCTOR | |
| Potenciar las herramientas públicas de inversión y asesoramiento técnico | |
| Beneficios fiscales | |
| 8. SEGUNDA ETAPA DE INFRAESTRUCTURA | |
| Mejoras en infraestructura vial | |
| Potenciar el Rio Uruguay y desarrollo de hidrovía en Laguna Merín | |
| Infraestructura ferroviaria y producción | |
- MEJORAR LA COMPETITIVIDAD DEL SECTOR
- Reducción de costos de producción y tributación
La disminución de los costos de producción resulta vital. Se tendrá especial cuidado con todos los factores que inciden sobre los mismos. A manera de ejemplos, el costo de los combustibles y de la energía eléctrica. Estas iniciativas también buscarán incorporar al pequeño y mediano productor en la promoción de las herramientas, apuntando a que las mismas no lleguen solamente a los grandes productores. Reduciremos la incidencia de aquellos impuestos denominados “ciegos”, que se cobran sin tomar en cuenta la renta real. - Más inserción internacional
En línea con lo estipulado en nuestro capítulo de inserción comercial, llevaremos adelante una agenda clara de apertura comercial, buscando lograr nuevos mercados. (Ver Capítulo Inserción Comercial).
Para continuar reduciendo la brecha en competitividad de nuestros productos, promoveremos acuerdos arancelarios con nuestros principales socios comerciales, y con economías no tradicionales, pero con avidez por los alimentos que producimos, como Malasia, Indonesia o Filipinas. Por su parte, resulta fundamental promover la apertura de mercados para productos de nicho, como la carne aviar o cortes desosados vacunos (China). - Simplificación de trámites
Se requieren regulaciones más simples y eficientes. En particular el sector presenta una necesidad específica de simplificación burocrática, eliminando regulaciones actuales que son innecesarias. Por ello nos comprometemos a continuar con la digitalización plena de los trámites del sector, dando la posibilidad de reducir la presencialidad en oficinas capitalinas o departamentales. Así mismo, promoveremos una mayor coordinación entre organismos para eliminar duplicaciones. En el MGAP, se simplificarán las regulaciones al comercio y la producción, agilizando los mecanismos de certificación, registro, importación y exportación. - Fortalecer la política de seguros agrícolas integrales
Trabajando en conjunto con el sector privado, se seguirán desarrollando los seguros para enfrentar los altos riesgos productivos. Lo vivido en los últimos años por nuestra agricultura de secano habla a las claras de la necesidad imperiosa de seguir desarrollando esta herramienta para consolidarla como alternativa para combatir sobre todo a los riesgos climáticos. Se hizo mucho, pero aún resta mucho por hacer.
- SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL Y PRODUCCIÓN
- Sostenibilidad ambiental como diferencial de producción
En un mercado internacional que valora cada vez más la sostenibilidad ambiental y producción natural como un valor agregado y diferencial, Uruguay tiene la oportunidad de seguir posicionándose como productor de alimentos de manera sostenible. Para aprovechar esta ventaja competitiva resulta esencial reafirmar el compromiso con el cuidado del ambiente y la producción sostenible, desarrollando políticas públicas claras y efectivas de defensa de nuestros recursos naturales. Esta política de sostenibilidad no solamente asegurará la viabilidad a largo plazo de nuestra producción agrícola, sino que además potenciará nuestra reputación a nivel mundial como líderes en producción sostenible y responsable. - Mejorar la coordinación entre organismos públicos
Producción y ambiente deben trabajar de manera conjunta y no en oposición. Mejoraremos la coordinación entre el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y el Ministerio de Ambiente, entendiendo que existen trámites y permisos ambientales que pueden ser unificados, evitando procesos burocráticos innecesarios y/o duplicados. Es fundamental que todos los ministerios involucrados en la cadena productiva, y especialmente las carteras mencionadas, presenten una unificación de criterios en cuanto a producción y sostenibilidad. - Promover la preservación, conservación y regeneración del campo natural
Reconociendo la importancia de encontrar un equilibrio entre producción y cuidado del ambiente, continuaremos fortaleciendo programas que promuevan en forma voluntaria, la preservación, conservación y regeneración del campo natural. Haremos hincapié en el diseño de políticas y programas de incentivos financieros y tributarios para los productores que adopten prácticas sostenibles y regenerativas. - Certificación de procesos
En línea con la política de sostenibilidad como diferencial de valor. promoveremos esquemas de certificación acreditados que garanticen la sostenibilidad ambiental de nuestros productos al momento de salir a los mercados internacionales. Se evaluarán las alternativas de certificación local e internacional más convenientes para dicho fin. Para potenciar esta política de certificación incluiremos la certificación de sostenibilidad en los esquemas de puntuación de los proyectos de la COMAP.
- PROMOVER UNA POLÍTICA DE AGUA
- Impulsar un Plan Nacional de Riego
Promoveremos un Plan Nacional de Riego, establecido como una política de Estado, con el objetivo de optimizar el uso y manejo del agua en todo el país. Este plan incluirá la realización de una Cartografía Nacional de Aptitud para Riego, permitiendo identificar las áreas con condiciones más favorables para la implementación de sistemas de riego eficientes. Además, impulsaremos una actualización del marco legal vigente para el uso del agua que acompañe las necesidades de riego actuales.
Se establecerán los mecanismos que faciliten a los pequeños y medianos productores la utilización de la Ley de Promoción de Inversiones para que el riego se convierta en una alternativa real para ellos.
Se ofrecerán créditos y plazos de financiamiento adecuados que permitan un acceso a la infraestructura, tecnología y demás inversiones necesarias. Finalmente, se deberá llevar adelante una inversión en infraestructura energética acorde al objetivo del Plan Nacional de Riego.
Promoveremos el uso de represas multi prediales como una alternativa para enfrentar las sequías, sobre todo para pequeños y medianos productores. El resultado del mismo será no solamente mejorar la eficiencia de nuestros recursos hídricos y el aumento de la productividad agrícola, sino también establecer mecanismos de resiliencia del sector frente a desafíos climáticos como la sequía que se enfrentó en el último periodo de gobierno. - Preservar y mejorar la calidad de agua de nuestros cauces naturales
Implementaremos medidas que reviertan el deterioro continuo de los cauces naturales, producto de uso humano y productivo. Dentro de las medidas propuestas, continuaremos y potenciaremos el Plan de Saneamiento para el tratamiento de las aguas servidas (ver capítulo Agua). Por su parte, promovemos un plan de tratamiento de efluentes de tambos de impacto significativo, buscando reducir la cantidad de ganado que se vuelca a los cauces naturales para la búsqueda de estos recursos. - Instrumentación de un Plan de Regulación de Cuencas Hídricas
Es necesario brindar una alternativa de impacto real a la vasta zona este del país que sufre frecuentes inundaciones. Para ello se harán los máximos esfuerzos para instrumentar el Plan de Regulación de Cuencas Hídricas en el este de nuestro país, una auténtica necesidad productiva y ambiental que ha estado pendiente de resolución desde hace mucho tiempo. Aunque han existido esfuerzos en el pasado, nunca se ha concretado su ejecución.
- INNOVACIÓN, INVESTIGACIÓN Y TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA
- Potenciación de la bioeconomía y monetización de servicios ecosistémicos
Promoveremos el desarrollo de la bioeconomía y de la monetización de los servicios ecosistémicos, destacando para su reconocimiento la riqueza natural de Uruguay. Será incentivado de la forma más amplia posible el mercado de pago por servicios ambientales, tales como los bonos por secuestro de carbono o la producción carbono neutral, la gestión del monte nativo con recuperación de especies, entre otros, para recompensar a los productores que contribuyan a la conservación de la biodiversidad en coexistencia con sustentables procesos de producción agropecuaria y forestal. - Instrumentos públicos para el desarrollo del sector productivo
Destinaremos recursos públicos a fondos competitivos que apalanquen la inversión privada en recursos humanos calificados y en proyectos de I+D+i. En dicho sentido, seguiremos potenciando iniciativas como el Uruguay Innovation Hub, que fomentan investigaciones y proyectos de agrotech y biotecnología. - Regulación más eficiente para innovar e investigar
Modernizaremos nuestro sistema de registro y legislación de protección de propiedad intelectual, apuntando a que sea más dinámico y potencie las inversiones en innovación e investigación. - Intercambio productivo
Nos comprometemos a fomentar las misiones de transferencia de tecnología productiva en el exterior. Estas misiones colaboran a crear oportunidades para que los productores uruguayos exploren y aprendan sobre las principales innovaciones y métodos de trabajo impulsados en otros países, y que contribuyan a una producción más eficiente. Enfocaremos los esfuerzos de esta iniciativa en los jóvenes productores, brindándoles las herramientas y conocimientos necesarios para transformar y enriquecer sus prácticas agrícolas en Uruguay. - Producir con inteligencia
La revolución tecnológica impulsada por la denominada Cuarta Revolución Industrial (4IR) presenta oportunidades únicas para producir con inteligencia y aumentar la productividad. La inteligencia artificial, Internet de las cosas, tecnología blockchain y la conectividad 5G permiten el desarrollo de soluciones que potencian la producción. Buscaremos promover el desarrollo y la llegada a Uruguay de soluciones tecnológicas para el control de plagas y seguimiento de animales, entre otros, de manera de generar una mayor diferenciación en la producción nacional y continuar posicionando a nuestro país en los mercados más exigentes.
- FORTALECER NUESTRO ESTATUS FITO-ZOOSANITARIO, ASEGURANDO INOCUIDAD DE NUESTROS PRODUCTOS
- Fortalecimiento de las campañas sanitarias
Nuestro estatus sanitario es un bien público del país y es deber del Estado velar por su conservación y mejora. Por eso vamos a fortalecer los recursos de los servicios sanitarios con campañas contra enfermedades, sin descartar otras posibles, tales como leucosis, brucelosis, tuberculosis, y parásitos animales como garrapata, sarna y piojo, además de profundizar la campaña de erradicación de la mosca de la bichera.
A su vez, un control estricto de nuestro estatus sanitario implica estar preparado para enfrentar los desafíos actuales y futuros. Es por ello por lo que desde el MGAP se deberá estar en alerta a los nuevos riesgos sanitarios que surjan en la región y el mundo, así como también de las soluciones e innovaciones tecnológicas que se desarrollen al respecto.
Promoveremos acciones en todos los organismos internacionales para destacar a Uruguay como país donde no se registran brotes de aftosa hace más de veinte años. Buscaremos reducir la dependencia del control químico de enfermedades, plagas y malezas, promoviendo mecanismos de control natural (ejemplo: culturales y/o genéticos), y especialmente el control biológico. - Proteger nuestras fronteras como primera línea
Bajo la visión de que las enfermedades no conocen fronteras, proponemos fortalecer los controles en nuestras fronteras como política clave para el desarrollo sostenible del sector agrícola y ganadero de Uruguay. Asegurar una frontera sanitaria fuerte es fundamental para mantener las barreras contra enfermedades y plagas que podrían afectar gravemente la producción y calidad de los productos nacionales. Promoveremos la formación de personal y el equipamiento adecuado para nuestros controles fronterizos, asegurando una gestión eficiente.
Además, lanzaremos campañas de comunicación para informar y alertar sobre los riesgos que la introducción ilegal de fauna y flora, tanto por turistas como por ciudadanos nacionales, representa para la producción y recursos naturales del país. El objetivo de las mismas será generar una mayor conciencia sobre estos riesgos, buscando limitar dichas conductas.
Finalmente, trabajaremos con nuestros países vecinos en acciones conjuntas de erradicación de plagas y enfermedades, apuntando a generar instancias de coordinación de esfuerzos a dicho fin. - Inocuidad como premisa
Como productor de alimentos, debemos ser celosos cuidadores de la inocuidad de nuestros productos para corresponder las necesidades de nuestros consumidores. Es un desafío que debe ser contemplado en todos los eslabones de nuestras cadenas productoras de alimentos. Nuestras ventajas comparativas nos lo permiten y es lo que nos diferencia en el mundo.
- INSTITUCIONALIDAD AGROPECUARIA
La institucionalidad agropecuaria, con muchos años de trayectoria, necesita una modernización que se base en un análisis profundo de las necesidades de los productores y una adecuación institucional alineada con las mejores prácticas y objetivos del siglo XXI.
Se llevará adelante una revisión de los cometidos y recursos destinados a cada uno de ellos (INIA, INAC, INC, INASE, INAVI. IPA, INALE, entre otros), para potenciar la profesionalización y sus resultados, buscando evitar la duplicación de tareas, y potenciando el retorno de los recursos que la sociedad vuelca a ellos. La investigación tecnológica que se lleve adelante en estas instituciones deberá avanzar a potenciar la competitividad del sector agropecuario.
- COMPROMISO CON EL PEQUEÑO Y MEDIANO PRODUCTOR
- Potenciar las herramientas públicas de inversión y asesoramiento técnico
Nuestro país cuenta con diversas herramientas para la inversión y asesoramiento técnico, que hoy en día no alcanzan a los pequeños y medianos productores. Llevaremos adelante planes focalizados que apunten particularmente a estos productores, garantizando que puedan alcanzar realmente ese asesoramiento fundamental. - Beneficios fiscales
Promoveremos la extensión de los beneficios fiscales de la COMAP a pequeños productores y a aquellos que no tributan IRAE (contribuyentes de IMEBA). Mediante esta medida, haremos viable herramientas financieras que permitan una mayor utilización de los créditos fiscales que así se generan (ejemplo: certificados endosables que puedan ser canjeados para pagar otras obligaciones impositivas y/o crediticias).
- SEGUNDA ETAPA DE INFRAESTRUCTURA
- Mejoras en la infraestructura vial
En línea con lo establecido en nuestras políticas de infraestructura (Ver Capítulo Infraestructura), continuaremos desarrollando mejoras a nivel nacional. A nivel de infraestructura vial se reconocen las importantes inversiones realizadas en el presente periodo de gobierno sobre las principales rutas nacionales, debiendo en el próximo periodo reforzar la coordinación con los gobiernos departamentales, para que los fondos transferidos desde el gobierno central, se apliquen a secundarias y caminerías internas. Estas mejoras permitirán un acceso más fácil y seguro a todos los puntos del país, alineado con las necesidades productivas del sector. - Potenciar el Río Uruguay y desarrollo de hidrovía de Laguna Merín
Por su parte, impulsaremos el desarrollo de la hidrovía de la Laguna Merín, como una oportunidad estratégica de potenciar el comercio en la zona y con nuestro país vecino Brasil, reduciendo los costos logísticos para los productores locales y desarrollando salidas de los mismos a los diversos puertos. Además, resulta esencial recuperar la operatividad de los puertos sobre el Río Uruguay, buscando revitalizar el transporte fluvial y mejorar la conectividad productiva con los mercados internacionales. El eventual dragado del Río Uruguay impulsará el tramo entre Nueva Palmira y Fray Bentos, generando nuevas oportunidades logísticas y productivas. Llevaremos adelante los esfuerzos correspondientes para la atracción de inversiones privadas para el desarrollo de los mismos. - Infraestructura ferroviaria y producción
Finalmente, y reconociendo las significativas inversiones que se han llevado adelante en la puesta a punto de la línea de Ferrocarril Central, es que vuelve a ser posible la promoción del uso del ferrocarril como una alternativa para mover la producción nacional a puntos de destino como el puerto de Montevideo. Dentro del Plan de Infraestructura a desarrollarse se contemplará la viabilidad de extender las líneas ferroviarias a diversos puntos del país como el Puerto Seco de Rivera o el litoral norte del país. (Ver Capítulo Infraestructura).
[1] “Anuario Estadístico Agropectuario”. DIEA 2023, MGAP
[2] Barboza, N.B (2019), “Cadena láctea: situación y perspectivas.” Oficina de Programación y Política Agropecuaria. Anuario 2019.



